PROGRAMAS DE RECONOCIMIENTO A LOS EMPLEADOS

PROGRAMAS DE RECONOCIMIENTO A LOS EMPLEADOS

Laura Schendell gana muy poco por hora de trabajo en un local de comida rápida en Pensacola, Florida, y sus labores no son muy estimulantes ni interesantes. Sin embargo, Laura habla con entusiasmo de su trabajo, su jefe y su compañía. “Lo que me gusta es que Guy [su supervisor] aprecia mi esfuerzo. Me felicita enfrente de los compañeros de mi turno y en este semestre me eligieron dos veces ‘Empleada del mes’. ¿Ya vieron mi foto colgada de la pared?”

Las organizaciones se han dado cuenta de lo que sabe Laura: que el reconocimiento es un motivador potente.

¿Qué son los programas de reconocimiento a los empleados?

Los programas de reconocimiento a los empleados consisten en atención personal, manifestar interés, aprobación y aprecio por un trabajo bien hecho. Adoptan numerosas formas. Por ejemplo, Nichols Foods Ltd., embotellador inglés de refrescos y mieles, tiene un extenso programa de reconocimientos. El pasillo central del área de producción está tapizado con “pizarrones de alardes” donde se actualizan constantemente las realizaciones de individuos y equipos. Se entregan premios mensuales a los empleados, nominados por sus compañeros, que destacaron por un esfuerzo extraordinario en el trabajo. Además, los ganadores mensuales son candidatos para nuevos reconocimientos en la reunión anual de todos los empleados, que se celebra fuera de las instalaciones. En contraste, la mayoría de los administradores recurren a un método mucho más informal. Por citar un ejemplo, Julia Stewart, presidente de los restaurantes Applebee, acostumbra dejar notas selladas en los lugares de los empleados cuando ya se fueron a casa, y ahí les manifiesta la gran importancia que tiene su trabajo o cuánto aprecia que hayan culminado un proyecto reciente. Stewart también deja mensajes grabados después de las horas hábiles para indicar a los empleados cuánto valora un trabajo bien hecho.

reconocimiento-a-los-empleados

El vínculo entre los programas de reconocimiento y la teoría del reforzamiento

Hace unos años se realizó una encuesta entre 1,500 empleados de diversos entornos laborales para averiguar cuál les parecía el motivador más fuerte de su trabajo. ¿Cuál fue su respuesta? Reconocimiento, reconocimiento y más reconocimiento.

En concordancia con la teoría del reforzamiento, premiar inmediatamente una conducta con un elogio estimula su repetición. Los reconocimientos tienen muchas formas. Se puede felicitar a un empleado en privado y en persona por un buen trabajo o bien enviarle una nota manuscrita o un correo electrónico señalando algo positivo que haya hecho. Para los empleados que tienen una gran necesidad de aceptación social, se pueden reconocer en público sus logros. Para mejorar la cohesión y la motivación de un grupo, se pueden organizar fiestas para celebrar sus éxitos.

Los programas de reconocimiento en la práctica.

En la economía global tan competida de la actualidad, la mayoría de las organizaciones están sometidas a presiones intensas de costos, lo que hace particularmente atractivos los programas de reconocimientos. A diferencia de los demás motivadores, reconocer el desempeño superior de un empleado cuesta poco o nada. Quizá por esta razón en un estudio reciente del Conference Board se encontró que 85 por ciento de las compañías encuestadas contestó que tienen programas de reconocimiento para premiar y motivar a los empleados y que ahora acentúan el desempeño laboral más que el criterio antiguo de los hitos profesionales.

Uno de los más conocidos y usados medios de reconocimiento es el sistema de sugerencias. Los empleados ofrecen ideas para mejorar los procesos o recortar los costos y son premiados con pequeñas recompensas en efectivo.

Los japoneses han logrado hacer que el sistema de sugerencias funcione bien. Por ejemplo, una planta japonesa de buen rendimiento en el sector de las refacciones automovilísticas genera 47 sugerencias por empleado al año y paga aproximadamente el equivalente a 35 dólares por cada una. En cambio, una fábrica equivalente en Occidente genera más o menos una sugerencia por empleado al año y paga por ella 90 dólares.