En la gestión del talento humano, eficacia y eficiencia ¿Es lo mismo?

En la gestión del talento humano, eficacia y eficiencia ¿Es lo mismo?

¿Sabías que el concepto de Recursos Humanos como lo conocemos en la actualidad surgió en 1920? Este concepto surge con base en el concepto de eficiencia y comenzó a utilizarse por los psicólogos y expertos en el área laboral, quienes iniciaron el modelo de los RRHH para clasificar a los trabajadores con base en sus características para adaptarlas a los criterios y perfiles que se buscaban en las organizaciones. El movimiento y los conceptos evolucionaron a lo largo del siglo XX y se añadieron otros conceptos como el de gestión del talento humano, liderazgo, cohesión de grupos y lealtad, ya que estos juegan un papel determinante en el éxito de las organizaciones.

A medida que el mundo laboral evoluciona, se ha enfocado más en la labor humana, ya que las organizaciones han notado que el trabajador es mucho más que la mano de obra y que puede aportar mucho a las empresas y a la sociedad, por lo que se crearon los conceptos de capital y talento humano, que engloban con mayor atención este complejo recurso.

Dentro de este sector, la búsqueda por potenciar las habilidades de cada colaborador es de gran importancia, por lo que los especialistas en la administración de recursos humanos han separado dos conceptos, que si bien son similares, son muy diferentes; especialmente en las empresas es indispensable diferenciarlos y detectar sus matices en el momento de la selección de personal para elegir al candidato idóneo para cumplir los objetivos que su puesto de trabajo requieren.

Eficiencia es aquella característica que se enfoca en el alcance de los objetivos o de las metas que se proponen en la organización, utilizando todos los recursos al alcance; una persona eficiente puede llegar puntualmente a su trabajo, cumplir con sus labores del día y llegar a las metas planteadas para el día, la semana o el mes, por ejemplo realizando cinco tareas en su jornada laboral de ocho horas. La eficiencia aumenta si en vez de cinco tareas, consigue realizar siete o nueve y las realiza en seis horas de trabajo, por lo que se dice que hace uso eficiente de su tiempo.

Por su parte, la eficacia consiste en realizar dichas tareas o metas, pero conseguirlas de forma óptima al utilizar menos recursos y representando un ahorro económico para la empresa; por ejemplo, una persona eficiente que deba adquirir boletos de avión para una fecha en particular puede comprarla en la aerolínea y tenerlos disponibles rápidamente, mientras que una persona eficiente compararía precios, buscaría horarios y los mejores asientos en el mismo periodo de tiempo que tardó la persona eficiente.

En la eficacia muchas veces no se realizan los procesos que requiere la empresa para alcanzar los objetivos, por lo que podríamos encontrarnos con personas más impuntuales o que se distraen con mayor facilidad, pero que optimizan los recursos que tienen a su alcance y logran alcanzar sus metas en un tiempo más corto, sin importar si fueron eficientes o no.

Las empresas anteriormente solían buscar que sus colaboradores sean eficientes, que lleguen temprano, se encuentren en sus puestos de trabajo y realicen sus funciones de la mejor manera posible,  pero en los últimos años las tendencias en gestión del talento humano se han enfocado en que los colaboradores de cualquier jerarquía sean eficaces, optimicen sus recursos, disminuyan los costes y la calidad de su trabajo. Una vez que se eligen candidatos eficaces, se puede buscar un capital humano más eficiente mediante técnicas de motivación, y no de castigo como anteriormente se utilizaban, como el descuento del salario por retardos o la penalización con horas extra al no alcanzar ciertas metas.

Los expertos en capital humano saben que se puede ser eficiente sin ser eficaz y viceversa, aunque lo ideal es ser eficaces y eficientes para alcanzar las metas de la empresa en menos tiempo o con menos recursos.

Ambos conceptos son cualitativos y aplicables a procesos en cualquier área de trabajo; en aquellas en las que se requiere la optimización, la constancia y la paciencia, las personas eficientes son las mejores, ya que deben cumplir con trabajos repetitivos y constantes, bajo lineamientos más estrictos y delimitados. Por su parte los trabajos creativos, innovadores, con mayor flexibilidad en los procesos como en las ventas, la eficacia es una cualidad mayor.

A estos conceptos debe añadirse el de efectividad, como la forma de alcanzar las metas seleccionadas con acierto, y realizarlo desde el proceso de planificación, ejecución y resultados, ya que una persona puede ser eficaz y terminar sus labores en menos tiempo, pero hacerlas mal, o puede ser eficaz y cumplir únicamente con las metas del día, sin optimizar sus recursos.

En los procesos de Recursos Humanos, la capacitación es de gran importancia, ya que podemos brindar herramientas a los colaboradores para que consigan alcanzar su máximo potencial, explotando sus habilidades y desarrollando nuevas, con el fin de que se adapten a los nuevos cambios y modificaciones en las empresas, con lo que es posible tener colaboradores preparados, hábiles, talentosos y con constante capacitación para construir empresas más sólidas y mejorar la satisfacción en cada uno de los miembros del personal.

En Big River contamos con asesores expertos en la gestión del talento humano. Si buscas mejorar los procesos en tu organización, acércate a nosotros y conoce los sistemas de Recursos Humanos enfocados en la gestión del capital humano para promover el desarrollo óptimo y la promoción de las habilidades de cada uno de tus colaboradores, y mejora los procesos de gestión de personal en tu negocio.

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