RESTRICCIONES ORGANIZACIONALES

RESTRICCIONES ORGANIZACIONALES

La organización, por sí misma, impone límites a quienes toman las decisiones. Por ejemplo, los administradores conforman sus decisiones para que reflejen la evaluación del desempeño y el sistema de remuneración de la empresa, para cumplir con sus normas formales y con los plazos impuestos. Las decisiones tomadas antes en la compañía también sientan precedentes que circunscriben las decisiones actuales.

Evaluación del desempeño. Al tomar las decisiones, los administradores sufren una enorme influencia de los criterios con los que son evaluados.

Si el director de división cree que las fábricas que son su responsabilidad funcionan mejor cuando no oye nada negativo, no es de extrañar que los gerentes de estas plantas dediquen una buena parte de su tiempo a ver que ninguna información negativa llegue al jefe. Del mismo modo, si el rector de una universidad opina que un maestro nunca debe reprobar a más de 10 por ciento de sus alumnos (pues reprobar a más indicaría que es incapaz de enseñar), los profesores que quieran una buena evaluación tomarán la decisión de no reprobar demasiados alumnos.

Sistema de remuneración. El sistema de remuneración de la organización influye en quienes toman las decisiones porque señala qué opciones son preferibles en términos de conveniencia personal.

Por ejemplo, si la organización premia el que no se corran riesgos, es más probable que los administradores tomen decisiones conservadoras. Desde la década de 1930 hasta mediados de la de 1980, General Motors concedió ascensos y bonos a los administradores que tenían un perfil bajo, evitaban las polémicas y trabajaban bien en equipo. El resultado fue que los administradores de GM se volvieron adeptos de andarse con rodeos en los asuntos espinosos y de pasar las decisiones polémicas a comisiones.

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Normas formales. David González, gerente de turno en un restaurante Taco Bell de San Antonio, Texas, describe las restricciones que enfrenta en su trabajo: “Tengo reglas y normas para prácticamente todas las decisiones que tomo, desde cómo cocinar un burrito hasta con qué frecuencia se limpian los baños. Mi trabajo no me da mucha libertad de elección”.

La situación de David no es la única. Hasta las organizaciones pequeñas tienen reglas, políticas, procedimientos y otras normas formales para homogenizar el comportamiento de los integrantes.

Al programar las decisiones, las organizaciones consiguen que los individuos tengan un buen desempeño sin pagar por los años de experiencia que serían necesarios a falta de reglas. Pero, desde luego, también limitan las opciones del que toma las decisiones.

Restricciones de tiempo del sistema Las organizaciones fijan plazos para las decisiones.

Por ejemplo, hay que terminar los presupuestos de los departamentos para el viernes. El informe sobre el desarrollo del nuevo producto tiene que estar listo para que la comisión ejecutiva lo revise el primero del mes. Numerosas decisiones deben tomarse deprisa para llevar la delantera a la competencia y mantener satisfechos a los clientes.

Además, casi todas las decisiones importantes tienen plazos explícitos. Estas condiciones generan presiones de tiempo para quienes deciden y muchas veces hacen que sea difícil, cuando no imposible, acopiar toda la información que les gustaría tener antes de hacer la elección final.

Precedentes Las decisiones no se toman en la nada, sino que tienen un contexto. De hecho, es más exacto decir que las decisiones individuales son parte de una serie de decisiones.

Las decisiones que se tomaron antes son fantasmas que persiguen a las opciones de hoy.
Por ejemplo, los compromisos del pasado restringen las opciones actuales. Para ilustrarlo con una situación social, la decisión que pueda tomar usted al encontrarse con su príncipe azul o su princesa rosa es más complicada si ya se había casado que si sigue célibe. Los compromisos anteriores (en este caso, haber decidido casarse) restringen sus opciones. Las decisiones presupuestarias del gobierno también ilustran nuestro argumento. Es de dominio público que el principal factor que determina la magnitud del presupuesto de un año cualquiera es el monto del presupuesto del año anterior.

Por tanto, las opciones que tenemos hoy son en buena medida un resultado de las elecciones hechas con el paso de los años.