Teoría X y teoría Y

Teoría X y teoría Y

Douglas McGregor postuló dos puntos de vista sobre los seres humanos: uno, negativo, llamado teoría X, y el otro, positivo, la teoría Y.

Después de observar la manera en que los gerentes tratan con sus empleados, McGregor concluyó que la opinión de aquéllos sobre la naturaleza humana se basa en un conjunto de premisas con las que moldean su comportamiento hacia sus subordinados.

De acuerdo con la Teoría X, las cuatro premisas de los gerentes son:

  1.  A los empleados no les gusta el trabajo y, siempre que pueden, tratan de evitarlo.
  2. Puesto que no les gusta el trabajo, hay que obligarlos, controlarlos o amenazarlos con castigos para conseguir las metas.
  3. Los empleados evitarán las responsabilidades y pedirán instrucciones formales siempre que puedan.
  4. Los empleados colocan su seguridad antes que los demás factores del trabajo y exhibirán pocas ambiciones.

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Como contraste con estas ideas negativas sobre la naturaleza humana, McGregor señaló cuatro premisas que llamó teoría Y:

  1. Los empleados pueden considerar el trabajo tan natural como descansar o jugar.
  2. Las personas se dirigen y se controlan si están comprometidas con los objetivos.
  3. La persona común puede aprender a aceptar y aun a solicitar responsabilidades.
  4. La capacidad de tomar decisiones innovadoras está muy difundida entre la población y no es propiedad exclusiva de los puestos administrativos.

¿Cuáles son las implicaciones para la motivación si aceptamos el análisis de McGregor? La respuesta se expresa mejor en el contexto del marco teórico de Maslow. En la teoría X se supone que las necesidades de orden inferior dominan a los individuos. En la teoría Y se asume que nos rigen las necesidades de orden superior. El propio McGregor sostenía la convicción de que las premisas de la teoría Y son más válidas que la teoría X. Por tanto, proponía ideas como la toma participativa de decisiones, puestos de trabajo de responsabilidad y estimulantes, así como buenas relaciones en los grupos, como medios para aumentar al máximo la motivación laboral de los empleados.

Sin embargo, no hay pruebas que confirmen la validez de ninguno de los dos grupos de premisas ni de que aceptar la teoría Y y modificar en consecuencia nuestros actos produzca trabajadores más motivados. Las premisas de una y otra teorías serán las apropiadas dependiendo de la situación.